viernes, 6 de enero de 2017

LAS PELÍCULAS

Las películas
Por Víctor M. Estupiñán Munguía*
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“Lo fascinante del cine es colocar al espectador en posiciones morales en las que nunca estuvo”. Alex de la Iglesia


En aquella calurosa tarde llena de canícula, agosto a las 5 de la tarde  atizaba al propio infierno en la capital sonorense. Mientras que privilegiadamente me encontraba leyendo cómodamente el periódico en casa de mi hermana en la Col. Modelo. Exactamente en el cómodo sillón de la sala y, con las rejillas de la refrigeración enfrente de mí.
Cuando de repente, empecé a escuchar  una tarareada armónica (“la, la, la, la, la, la”) afuera de la banqueta y, que poco a poco se iba acercando; haciéndose más evidente hasta detenerse enfrente de la puerta de rejas del jardín, frente a la calle. En ese momento pensé que dicha tarareada debía tener dueño y, que posiblemente era algún vecino o vecina.
Mi  duda no esperó mucho, puesto que a continuación sonó metálicamente la barra del pasador de la reja, alguien la había abierto. Recorrí la persiana de plástico y logré ver a Manuel que de 3 ó 4 pasos había logrado llegar a la otra puerta de madera y, que de costumbre tocaba con bríos exagerados: Toc, toc, toc, toc, toc, toc…,
-ya voyyyy- le contesté-; pero sin dejar de escucharle: “la, la, la, la, la, la, la”,…
La verdad es que se me hizo bastante extraño aquel estado de ánimo de él.
Apenas le abrí al mismo tiempo que lo saludé.
-hola-
Pasó como un bólido por un lado mío, junto con su “la, la, la, la, la, la”.
La verdad es que mi “hola” no fue escuchado por los oídos sordos y la boca llena de su “la, la, la, la, la, la, la”.
En ese instante  no recordé ningún momento en que lo hubiera visto así de contento, la verdad es que me dio mucho gusto y, pensé, si todos los individuos anduviéramos así no existirían guerras, ni ningún otro conflicto de ninguna clase en el mundo.
Me conmoví y me sentí muy orgulloso de aquel típico joven sonorense, sano y, pensé que seguramente tendría un buen futuro de Ingeniero o, de tenor,  aunque era muy comelón.
Cuando entró a la sala y, la casa misma adquirió un nuevo y muy buen ambiente vibratorio.
Por lo que me pregunté que cual sería el motivo para transformarse así tan rotundamente. Por lo que no pude aguantarme  y, mirándolo a la cara le dije:
-¿vienes de la alberca?-
-No- me dijo- al tiempo que seguía con su
-“la, la, la, la, la, la, la, la”-.
-¿Vienes del billar?-
-No-,
-“La, la, la, la, la, la, la,…”-
-¿Fuiste a jugar Basquetbol?-
Otra vez el “No” fue rotundo, al igual que su “la, la, la, la, la, la, la,…”.
Haaa ya sé…, -le dije-, creyendo que ahora sí adivinaría el motivo de su alegría.  
Fueron a jugar tenis ¿no?
-No- “la, la, la, la, la, la, la,…”
En fin, pensé… no quiere decirme por lo que ya no le preguntaré más. En eso me volví para dirigirme otra vez al sofá y seguir leyendo el periódico, una vez que cerré la puerta de madera.
En eso escuché a mis espaldas que me decía:
-Oye Víctor, ¡deberías de ir al cine cabrón!-
“la, la, la, la, la, la, la,…”.
-¡haaa, vienes del cine!- le dije, al tiempo que despejaba mi duda-
-¿De cuál cine vienes?-
-Del cine nuevo “la, la, la, la, la, la,…”-
-¿Y qué tal la película?-
-¡Muy buena, muy buena!-
-“la, la, la, la, la, la, la…”-
-Mmm, mmm, qué bien, -le dije-
Al tiempo que lo veía a ver si no venía tomado y que me hubiera mentido.
-Oye… ¿y de qué se trata la película?-
-¡Está muy buena, está muy buena!
-“La, la, la, la, la, la, la,”-
-¿Es nueva la película Manuel? -Le repliqué sin dejar de sorprenderme-
Contestándome:
¡Está muy buena, está muy buena!-
-“La, la, la, la, la, la, la,”-
-¿Y quién actúa?-
Y sólo me contestaba:
“la, la, la, la, la, la,…”; al tiempo que ponía los ojos semi-blancos y los giraba de un lado para el otro. Semejantemente al movimiento de los parabrisas de los automóviles.
Insistí una vez más:
-¿Es de acción?-; -¿Es policiaca?-
-¿No es la de “Tiburón 4”?-
-¿Cómo se llama?-
Obteniendo otra vez la misma canción:
“La, la, la, la, la, la, la…”
-¿Y fuiste solo al cine?-
-No-, claro que no, fui con mi novia: “la, la, la, la, la, la,…”-
-¡Órale, qué bien!-
___________
Pasó el tiempo…22 años después…, un buen día estando en un convivio pos-posada navideña, empezó a decir que había ido a ver la película “Rogue One”, diciéndonos que ¡estaba muy buena!, ¡está muy buena!
-¡Véanla les va a gustar! -Nos decía una y otra vez-
-Mmm…en estas fechas no se me antoja ir al cine, -le repliqué desanimado-
Por lo que prácticamente nos ilustró con el nombre de todos los artistas y, que Diego Luna era el principal protagonista. También nos dijo que el director era muy chingón y que era Gareth Edwards, y el reparto lo componían Felicity Jones, como Jyn Erso; Diego Luna, como Capitán Cassian Andor, Mads Mikkelsn, como Galen Erso y, un que salía un “chinito a toda madre” de nombre Donnie Yen, como Chirrut Imwe.
Y que la música le había faltado, porque el director Michel Giacchino era semi-profesional, pero que se nivelaba con los efectos especiales, el manejo de las cámaras y, el juego de la luz había resultado ser muy técnico, aunque bastante innovador.  
Pensé, mmmm…seguramente que en 5 ó 6 años más va a podernos decir cuántas veces pestañea el actor principal…


* Víctor M. Estupiñán Munguía: Artesano de la palabra, escultor de ideas, danzante de emociones, arquitecto de sentimientos, pensador por distracción Cósmica, contador de estrellas por insomnio creativo, pintor de sueños por terapia humanista, especialista en transgredir las reglas ortográficas de la Real Academia Española, con neurosis cultural debido a que no puedo crear poemas que lleguen al corazón, víctima de la libertad, democracia y ecocidio del capitalismo bárbaro, pero con licencia de la Madre Naturaleza para cortar flores y olerlas.-  Miembro de S.I.P.E.A. (Sociedad Internacional de Poetas, Escritores y Artistas)- Sonora “Por la paz del mundo”           


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